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Un cuento muy real: Blancanieves en el metro



Existen historias o ficciones que se parecen bastante a la realidad, tal es el caso del cuento de Blancanieves en el metro, escrito por Annuska Angulo (2016), que narra la historia de uno de los personajes favoritos de los cuentos de hadas en un escenario muy diferente: el metro de la Ciudad de México.


En este relato, la joven princesa de piel blanca se da cuenta de que la publicidad de los andenes muestra personas con rasgos diferentes al promedio de la gente que ocupa el transporte, del mismo modo en el que las miradas y el trato de las personas hacia ella son distintos a la manera en que actúan hacia otros individuos. Así, con el apoyo del Espejo Mágico y de Doña Obdulia (una mujer mixe que se le acerca a Blancanieves para contarle su experiencia frente al racismo), la princesa realiza un experimento a través del cual la autora ejemplifica el modo en el que este tipo de discriminación, que en ocasiones simula no existir, puede adquirir una posición determinada en la vida cotidiana de nuestro país.


La historia que retrata Angulo (2016) no es una historia completamente original, y no lo menciono de este modo por tratarse de un personaje tan conocido, sino por la materia que aborda y los entornos que nos presenta. Sin embargo, muchos lectores pudiéramos no caer en cuenta de la similitud que guarda con la historia que nos rodea en el día a día si no fuera por todos los elementos que utiliza la autora para hacernos partícipes del cuento: las frases que tanto escuchamos y llegamos incluso a utilizar, las maneras en las que nos referimos a los demás, el cómo tomamos nuestras decisiones personales y profesionales, entre varias más.


Además de todos los conceptos (algunos bastante violentos) que se ocupan para hacer referencia a los modos en los que desde el lenguaje tendemos a clasificar y dar significado a tantas variaciones entre nosotros, me llaman la atención las interpretaciones que pudieran hacerse de varios elementos que Angulo (2016) va integrando a lo largo de la descripción de los escenarios, como el aparato teletransportador y la vieja corona de oro con piedras preciosas que heredó la princesa, o la gran olla que prepara con la pócima mágica para poder ejecutar su plan.


El primero de los elementos de arriba, lo he mencionado por un comentario de una amiga con quien compartí el relato y que, al escuchar sobre este medio de transporte sólo expresó: “¡Claro! ¿cómo no va a poder viajar? Es blanca y princesa.” Este momento me permitió notar el impacto de la narrativa y su vínculo con los prejuicios y estereotipos que podemos no siempre notar, pero se mantienen latentes en el ideario.


El segundo elemento está ligado con la historia que cuenta el Espejito acerca del origen del racismo y la analogía sobre el modo de desanudar un nudo (valga la redundancia), aludiendo a la antigüedad del conflicto que puede percibir la princesa como una carga que recibe sobre todo de tradiciones jerárquicas que se dieron en un periodo de reyes y plebeyos divididos en castas a partir de las cuales se debían guiar sus vidas y comportamientos.


Del tercer elemento, se puede comprender que, para poder marcar la diferencia no hace falta un poco del hechizo, sino una inmensa cantidad de la poción repartida a lo largo de todos los integrantes de nuestra población.


Sin duda, además de la incursión en el cuento infantil para la concientización sobre el racismo y los modos de discriminación presentes en nuestro país cada momento de nuestros días, una de las grandes aportaciones de la historia que se nos presenta es la acción no sólo de informar acerca de, sino proveer con posibles soluciones al lector, acciones que puede ir tomando para poder comenzar el cambio desde uno mismo, mirándose al espejo, midiéndose y estando alerta sobre el trato que damos a los demás en palabras y hechos, para que así, podamos dar cuenta de las diversas identidades que configuran nuestra mayor riqueza, nuestro pasado y nuestro presente, del que nos sabemos parte y en el que sólo hace falta reconocernos en el (la/le) otrx.


Texto consultado:

Angulo, A. (2016) Blancanieves en el metro. (1ª ed.) Ciudad de México: Producciones Santa Lucía A.C. 43pp.




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